Alcazaba de la Alhambra de Granada

Al salir de la taquilla, se pasa por la Puerta del Vino - llamada así por su uso en el siglo XVI como bodega - y al otro lado de la Plaza de los Aljibes se encuentra la muralla de la Alcazaba, la parte más antigua, aunque más arruinada, de la fortaleza.

Aparte de rellenar el tiempo antes de que su billete le admita a los Palacios Nazaríes, esta es una parte interesante del complejo y en la que puede controlar todo el sitio. Una vez dentro, se abrirá paso a través de los restos del cuartel hasta la cima de la Alcazaba, la Torre de la Vela, que debe su nombre a una enorme campana en su torreta que hasta hace pocos años se tocaba para marcar las horas de riego de los trabajadores de la vega, la vasta y fértil llanura granadina.

Las vistas desde aquí son espectaculares: al oeste sobre el barranco del Darro, con la ciudad y la vega al fondo, y al norte hacia el Albaicín y el Sacromonte, con la Alhambra al fondo y las cumbres nevadas de Sierra Nevada como telón de fondo.

En este mismo parapeto, a las 15:00 horas del 2 de enero de 1492, se colocó por primera vez la Cruz sobre la ciudad, junto a los estandartes reales de Aragón y Castilla y el estandarte de Santiago.

Boabdil, dejando Granada para exiliarse en las Alpujarras, se giró y lloró al verlo, ganándose de su madre Aisha la famosa reprimenda: "No llores como una mujer por lo que no pudiste defender como un hombre."

La ruta de visita continúa a través del Jardín de los Ardaves, un encantador jardín del siglo XVII dispuesto a lo largo de los parapetos del sur del fuerte con enredaderas, fuentes y arbustos de dulce aroma. Para acceder al palacio hay que recorrer la Plaza de los Aljibes (donde hay un quiosco de bebidas muy bienvenido).

En la época nazarí esta zona era un barranco que dividía la colina entre el Palacio Real por un lado y la Alcazaba por el otro. Tras la Reconquista, el barranco se rellenó para albergar dos cisternas de agua de lluvia (aljibes) y la superficie de arriba se dispuso con fortificaciones.

Durante la construcción del palacio de Carlos V en el siglo XVI, la zona fue despejada de estas estructuras para crear un patio de armas, la forma bastante desolada que conserva hoy en día.

Las cisternas subterráneas pueden verse ahora sólo como parte de una visita guiada. Siga las flechas que indican los Palacios Nazaríes para llegar al palacio real. Frente a la entrada del palacio hay una Sala de Presentación con una pequeña exposición - con algunas maquetas informativas - que detalla el desarrollo de la Alhambra.

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