Horario y precios

Una cuadra al este de la Torre del Oro está el Hospital de la Caridad c/Temprado 3 (L-S 9am-1.30pm & 3.30-7.30pm, Dom 9am-1pm; 5 euros), fundado en 1674 por Don Miguel de Mañara, quien bien pudo haber sido la inspiración para el Don Juan de Byron. Según el testimonio de uno de los amigos de don Miguel, "no hubo locura que no cometiera, ni indulgencia juvenil en la que no se sumergiera hasta lo que se le ocurrió en la calle del ataúd".

Historia

Lo que ocurrió fue que don Miguel, al volver de una orgía salvaje, tuvo una visión en la que se enfrentaba a un cortejo fúnebre que llevaba su propio cadáver. Se arrepintió de su vida pasada, se unió a la Hermandad de la Caridad (cuya tarea era enterrar los cuerpos de los vagabundos y criminales), y más tarde creó este hospital para el alivio de los moribundos e indigentes, para el que todavía se utiliza. Conmovedoramente, cada vez que un paciente muere aquí, la capilla se cierra el día del funeral.

Entre 1670 y 1674 Don Miguel encargó una serie de once pinturas de Murillo para la capilla, siete de las cuales permanecen después de que el mariscal Soult saqueara cuatro de ellas durante la ocupación napoleónica. Murillo siempre creó cuadros "hechos a medida" para la luz disponible, y es un verdadero placer ver los cuadros en el lugar donde originalmente estaban destinados a ser colgados.

Entre las obras que sobrevivieron se encuentran un colosal Pan y Peces que representa a Cristo alimentando a los Cinco Mil, y "un San Juan de Dios igual a Rembrandt" como lo describió Richard Ford, un ferviente admirador de Murillo. El mismo Mañara se presentó como modelo para el santo. Junto a ellos cuelgan dos cuadros del Triunfo de la Muerte de Valdés Leal.

Una, que representa la naturaleza fugaz de la vida, muestra una imagen esquelética de la Muerte señalando el mensaje en ictu oculi ("en un abrir y cerrar de ojos"), mientras que la otra representa a un obispo en descomposición siendo comido por los gusanos (bajo las escamas de la justicia etiquetadas como Ni más, Ni menos).

A Murillo le pareció tan repulsivo que declaró "hay que taparse la nariz para mirarlo". El estado de ánimo de ambas obras puede deberse en gran medida al vívido recuerdo de la plaga de 1649 que mató a casi la mitad de la población de la ciudad.

Visita

En el retablo del altar mayor se encuentra un superlativo Enterramiento de Cristo tallado por Pedro Roldán, y los escalones de la izquierda de éste descienden a una cripta donde está enterrado Mañara.

Al salir de la Caridad, busque la Torre de la Plata, una torre de vigilancia morisca almenada, en la c/Santander 13. Ahora visible desde el interior de un aparcamiento, probablemente obtuvo su nombre para corresponder con la cercana Torre del Oro, aunque no hay pruebas que sugieran que alguna vez estuvo cubierta de azulejos de plata o que fue alguna vez una tienda de plata, como dicen las leyendas locales.

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