Iznájar Córdoba

Se llega a Iznájar Córdoba siguiendo la pintoresca carretera A331 a 13 km de Rute, y es un pintoresco pueblo agrícola encalado, con una ubicación espectacular con vistas a un embalse. A pesar de su belleza, se trata de un lugar de larga pobreza; fue aquí, en 1861, donde los campesinos, o braceros, se rebelaron contra las injusticias de la clase terrateniente, una sublevación que fue vilmente reprimida.

De origen morisco (del árabe hizn, fuerte, y achar, refugio), la ruinosa Alcazaba de Iznájar se construyó en el siglo VIII, y la iglesia de Santiago se añadió a su interior en el XVI. En el arco que conduce a la iglesia hay una pequeña oficina de turismo (de lunes a viernes de 9.30 a 13.30 y de 16.30 a 19.30, y sábados y domingos de 10 a 14).

Desde la plaza junto a la iglesia hay unas vistas impresionantes sobre el embalse y el pueblo de abajo. Actualmente el único lugar para alojarse es el Cortijo La Haza, un bonito cortijo situado a 7 km del pueblo con cómodas habitaciones, piscina y su propio restaurante (con opciones vegetarianas).

Está permitido acampar por las noches en la cercana playa de Valdearenas, frente al embalse. Para comer puedes probar el Restaurante Rosi en la carretera hacia Loja; las alternativas son El Montecillo en la carretera de Salinas cerca de la gasolinera, o El Charcón, un buen bar-restaurante a 2km por la carretera de Rute a la izquierda. En verano también es popular el Mesón Valdearenas, un chiringuito de "playa" a orillas del embalse.

A 20 kilómetros al sur de Iznájar, cerca del cruce con la autovía A92, una entrada señalizada a la izquierda indica un largo recorrido, al final del cual se encuentra la grandiosa Finca La Bobadilla, uno de los hoteles más exclusivos de España.

Rodeada de hectáreas de bosque y construida según el modelo de un "típico" pueblo andaluz, ha atraído a huéspedes tan diversos como Tom Cruise, el Rey Juan Carlos y muchos turistas japoneses, para quienes este es un lugar favorito para casarse.

Alojarse en este Xanadú ibérico también le costará un rescate del rey (actualmente alrededor de 350 euros por noche por la habitación más barata de temporada alta, pero los huéspedes serios toman suites), y la cena en el restaurante a la carta -suministrado por su propia finca en la finca- tampoco resulta barata. Pida una copa en el bar si tiene curiosidad.

Ir arriba